lunes, 8 de noviembre de 2010

Abrazos, caricias, olvidos, te quieros, te amo...

Hace un tiempo atrás escuché a alguien decir que uno no olvida las penas, sino que aprende a vivir con ellas. Y es tan cierto. Y tan, tan duro. Creo que la partida de mi tío preferido, algunos años atrás aún marca muchas cosas en mí...Recuerdo la llamada telefónica, el llanto de mi madre, el largo viaje a la capital, la llegada a la casa, los desmayos, los abrazos, las caricias, los primos y casi primos. La familia...

No es fácil desprendeme de las personas, de su cariño, de lo que entregan. Cada persona que abandona mi vida, que dejo ir, con cada persona que acuerdo este tipo de cosas me cuesta. Siempre de los siempre me cuesta. No es fácil el desapego luego de tantos años y experiencias, luego de creer que lo tenías todo para ser feliz. Y todo vuelve a comenzar una y otra vez y me doy cuenta de que cada vez duele más una separación, una distancia, un sueño roto, un abrazo en el aire...

Me cambié muchas veces de casa siendo niña. Estuve en más de un jardín y en más de un colegio y liceo. Y aún así siempre me atreví a generar lazos fuertes, a creer en las personas. Pero siempre me pasa que luego de unos tranquilos años de estabilidad todo queda en nada. O en todo, si lo vemos desde otra perspectiva. Se fueron muchas personas de mi vida en estos últimos cinco años, y con esto no me refiero a que nos alejamos en malos términos, sino que ocurrió, casi inevitablemente.

Quizá por eso me cueste cada vez más decir te quiero o te necesito. Ahora pongo cuidado en mis relaciones, en las personas en quien confío, al menos más que antes...No quiero seguir abandonando espacios de vida, no quiero volver a perder a nadie, no quiero que el mundo en el que vivo se achique...quiero juntarlo, hacerlo tan mío y a la vez tan libre...

Quiero que las penas que llevo sean parte de la alegría con la que vivo, quiero que esos abrazos perdidos en el aire le lleguen fuerte a alguien, quiero que esos silencios se conviertan en la paz que siempre buscaste en mí, la muchacha inquieta que nunca pudiste retener, la que siempre quería más, la que no supo valorarte, la que ahora que estás lejos te pide perdón, te pide un abrazo, te pide que le digas que la quieres, te pide que no dejes de existir para ella, te pide que no la olvides, que no abandones tus sueños ni tu corazón, que la perdones, que la perdones, que la perdones...


Quiero decir que extraño con esa extrañeza que rasga el alma y que al mismo tiempo me llena de esperanzas para seguir...quiero decir que amo y que amar es una de las cosas más lindas que le pueden pasar a un ser humano. Amor real y verdadero, de ese que sólo Dios puede poner en el corazón de los hombres.


2 recados:

Carolyn dijo...

Muy Lindo, así eres tu y así son las experiencias que tuviste que vivir


te amo!

Mujer de Papel dijo...

Linda amiga, te adoro (: